El turismo comunitario según Tomarapi

El actual equipo de Tomarapi

Luego de recorrer kilómetros de ruta altiplánica bajo el ojo vigilante del Nevado Sajama, el pico más alto del país (6542 msnm), llegamos a la cautivadora comunidad de Tomarapi donde ya nos aguardaban los miembros del Albergue Eco turístico Tomarapi. El emprendimiento está colocado en el corazón del Parque Nacional Sajama, el área protegida más antigua de Bolivia: 100.000 hectáreas caracterizadas por espectaculares, aguas termales, géiseres y la gran diversidad de su fauna y flora.

Con 13 años de experiencia por detrás, los 25 socios del albergue tienen mucho que compartir con los emprendimientos que se están acercando al turismo comunitario.

“Al principio nos costó empezar, la base no creía que hubiera podido surgir un alberque en este lugar” nos cuenta Rogelio Marqua, socio del albergue. “No teníamos ninguna experiencia en turismo. En los primeros tres años tuvimos el apoyo de la Cooperación Alemana que nos ayudó en la construcción. Cada socio ha aportado con adobe, pajas, días de trabajo, fue dificultoso; nos tuvimos que capacitar, fuimos a ver otros albergues comunitarios en Coroico y La Paz y de ahí hemos procedido a funcionar”.

El albergue Eco Turistico Tomarapi

Y ahora que Tomarapi es uno los emprendimientos de Turismo Comunitario más exitosos de Bolivia, con una media de 1.200 turistas al año, son ellos que capacitan a los nuevos emprendimientos, como en el caso del intercambio en tema de gastronomía con el albergue comunitario Uru Chipaya. Y incluso se han empezado a involucrar los niños de la escuela primaria de la comunidad de Caripe para que aprendan desde pequeños a tratar con los turistas.

El turismo es una manera para que los jóvenes no se vayan”, cuenta la actual administradora del albergue de la comunidad de Tomarapi, Martha Huarachi: “Más antes los jóvenes iban a buscar trabajo afuera de la comunidad, ahora hay una fuente de trabajo alternativa. Alrededor del albergue trabajan personas que se ocupan del transporte, de la artesanía que proponemos a los clientes, que hacen de guías… es una ayuda grande”.

“La actividad principal de la comunidad es la ganadería, y el turismo es una grande complementación porque antes nuestros papás no tenían este ingreso extra y salían al exterior” añade Amalia Marca: “Ahora con este albergue tenemos un ingreso extra, esto es lo de bueno del turismo. El albergue apoya la comunidad organizando recorridos, visitas a las familias, visitas al manejo de la ganadería. En época de la esquila en septiembre llevamos los turistas a ver cómo se trabaja con la fibra y las artesanías”.

La organización es un aspecto muy importante para la Comunidad, así como la participación activa en el desarrollo de su emprendimiento; cada persona debe tener la capacidad de desenvolverse en todas las áreas, para responder óptimamente a la función que le sea asignada. “Cada mes nos turnamos entre los trabajadores, cincos entran, otros salen; también rotamos en los trabajos, uno se capacita de todo”.

¿Y las mayores dificultades? “A nosotros nos ha costado empezar en la administración” responde Amalia. “Al principio teníamos un gerente contratado de afuera. Ha sido duro porque en los primeros años teníamos pocos visitantes, el alberque no era conocido como ahora y todo lo recaudado servía para pagar al administrador. Ahora nos ocupamos nosotros mismo de la administración: cada año le toca a un socio diferente y nos apoyamos entre nosotros. Fue muy difícil, en algunas cosas hemos tropezado y hemos aprendido”.

Para concluir Rogelio quiere dar un mensaje a los emprendimientos que recién están iniciando este camino:

“Quiero decir que, sí, se puede manejar las cosas nosotros mismos; no se puede esperar siempre apoyos de otros lugares. Para la construcción sirve dinero, pero después es cuestión de empeño, dedicación, de proporcionar un servicio de calidad al turista para que se lleve el mejor recuerdo de nuestra comunidad”.

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