Puka Puka: Turismo Integral Comunitario Familiar para preservar la cultura Yampara

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Después de 12 años apoyando Instituciones, ONGs, pueblos nativos, y universidades, en 2015 Casto Limachi volvió a su comunidad natal para poner a terreno todo lo aprendido. Su tierra madre es un pequeño pueblo llamado Ayllu Puka Puka del municipio de Tarabuco (Ayllu Puqu, Marka Tarabuco de la Nacion Yampara), cuna de la cultura Yampara. Hoy Casto  Limachi y su querida Esposa Julia Pachacopa, son Kuraka Mayor, autoridad máxima de esta comunidad originaria de 500 habitantes arpoximadamente.“Cuando asumí el papel de kuraka Mayor en principio del 2018, mi visión era: como crear una nueva cultura de vida en la comunidad. La comunidad tiene que aprender a trabajar por su propia cuenta, con sus propios esfuerzos de acuerdo a su capacidades, iniciativas y talentos” nos cuenta el señor Casto. “Antes de volver aquí tuve la oportunidad de conocer culturas ancestrales en otros países: los Mapuches en Chile, Chincheros y Urus en Perú, los Noves de Panama y otroque habían abierto su cultura a los visitantes. Y pensé: nosotros tenemos el mismo potencial, por qué no lo hacemos?”.

De ahí nació la idea del “Turismo Integral Comunitario Familiar (TICOF)”: todos los domingos la comunidad abre sus puertas a los turistas que podrán disfrutar de las ferias de textiles, cerámicas, instrumentos musicales, gastronomía, medicinas naturales, producción orgánica, tallados, vida familiar, inter cambio de idioma originaria, juegos nativos,  y de las diversas actividades culturales peculiares de la cultura Yampara. Casto pero quiere dejar algo claro: “Para nosotros el propósito de esta iniciativa no es tanto aquello de generar economía o de recibir extranjeros. Nuestra mayor preocupación es de recuperar nuestras raíces, sabiduría, conocimientos, nuestra cultura que viene desde nuestros abuelos y que por diferentes razones se estaba muriendo. Nuestro propósito era de encontrar una manera para recuperar esta cultura única en el mundo. El turismo integral comunitario no es solo una actividad, un pequeño show, sino que, atraves de él, queremos consolidar y compartir con el mundo entero un sistema de vida natural a base de nuestra educación comunitario originario para recuperar nuestras vidas”. Hubo desafíos, obvio, pero “más en las operaciones, nunca en los entendimientos” puntualiza Casto. En una comunidad que en pocos años ha visto la migración de casi el 50% de su población, la preocupación para la desaparición de la nación Yampara es una realidad: “Las mamas, los padres de 70-80 años lloraban: de poco a poco su lengua, gastronomía, artesanía, su relación con la madre tierra, la vida en los ayllus y en la familia se estaban perdiendo… Este entendimiento de los abuelos ha sido como un motor para que nosotros de esta generación podemos asumir y empoderarnos de esta riqueza”.

Hoy, a apenas 5 meses desde el lanzamiento de la iniciativa, cada domingo un promedio de 20 turistas visitan la comunidad y “estamos planeando añadir otro día en la semana, porqué hay una buena demanda” dice Casto.

Un sueño hecho realidad: “Ha sido un proceso muy largo para consolidar, pero gracias al esfuerzo de toda la comunidad lo hemos logrado”. Y sin una pisca de ayudo externo: “Hemos empezado a planificar, poner metas. Hemos elaborado una lista de habitantes en que cada uno identificaba su potencial: artesanía, gastronomía, medicina natural, agricultura… cuando en fin hemos lanzado el proyecto y luego de tanto de desafíos lo hemos socializado con a las autoridades para que nos conozcan y nos apoyen si interesados”. El tenaz Kuraka Mayor tiene algo que esclarecer sobre este punto también: “Siempre decimos a instituciones, agencias, ONGs: nuestro proyecto va adelante con o sin apoyo. Hay que aprender entre nosotros a ayudarnos de acuerdo a lo que tenemos… Nosotros no nos consideramos pobres, nos consideramos muy ricos, tenemos muchas cosas materiales como tierras, valores espirituales, conocimientos intelectuales tan naturales y sabidurías en abundancia para compartir con el mundo entero, quizás falta dinero, pero eso no quiere decir que somos pobres, tenemos muchas cosas lindas que queremos compartir con otros países”.

Pedimos a Casto si tiene sugerencias para los nuevos emprendimientos que están empezando a recorrer las sendas del turismo comunitario: “Por supuesto! Primero que todo el pueblo tiene que ser consciente y dueño de sí mismo, tener una claridad de visión, raíces bien claras y bien fuertes como de un árbol, no tiene que aprender a depender de nadie, tiene que empoderarse, participar. Segundo, hay que tener claro que las cosas al principio non son fáciles, pero hay que intentar y perseverar, nunca tener miedo a los fracasos: los fracasos no existen, sino que simplemente tenemos que creer que sí hay aprendizaje. Y por último pero no menos importante: hay que tener visión a largo plazo. Muchas veces uno se emocionas para un tiempo, después el proyecto vuelve a morir. Hay que tener muy claros nuestro origen, raíces”.

Cosa que la comunidad de Puka Puka tiene muy claro destaca Casto: “Nosotros nos identificamos con los albores: tenemos valore fuertes, que son nuestras raíces, una estructura organizativa que representa el tronco; las familias son los ramos y las hojas los individuos. Este árbol da frutos y estos son los resultados de nosotros mismos, para el beneficio de todo el mundo” porqué concluye Casto «La tierra es un solo país y la humanidad son sus ciudadanos”.

La comunidad Puka Puka se encuentra en el municipio de Tarabuco, a 65 kilómetros de la ciudad de Sucre. Para más informaciones haz clic aquí o visite la pagina Facebook

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